Iluso él, perdió la fuente de su poder sobrehumano, la peluca. Dalila un día la cambió por un cartón de cigarros, y así llego a nuestras manos, previa coima de ley. Yo (aka El Tunche) y mi hermano gemelo de distinta madre y padre (aka El Minotauro), contamos con la pelucadesansón, la cual nos adjudica el poder y derecho divino de criticar, joder y pastrulear a quemarropa. Tú! ven y hazte acreedor de alguna mecha de la peluca, poder infinito de opinar y divagar libremente. NO LO LEASSSSS

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27.3.12

Esto es un atraco

Bajé tranquilamente las escaleras y me enfrento a la primera reja. Está cerrada. Busco al guardián del edificio para que abra la puerta pero por allí ni su sombra. Trato de manipular la reja, empujando y jalando, pero nada, no se abría. Atino a mover una pequeña perilla ubicada en la chapa inferior, tapada con varios retazos de gutapercha negra, hasta que escucho un ¡CLACK! Empujo y jalo, pero nada, la reja no cedía. Subo por las escaleras y le toco el timbre a María Inés para que me abra desde el portero eléctrico, y le adelanto que había movido esa perilla escondida entre las gutaperchas. Me mira con cara chueca pero me dice que ya me abre. Bajo nuevamente las escaleras, y frente a la reja escucho el sonido eléctrico del intercomunicador, empujo y jalo, pero nada. María Inés baja para cerciorarse de la situación y luego sube rápidamente a intentar buscar solución. En ese momento, frente a la segunda reja se asoma un joven con una bolsa con 3 limones en una mano y con su manojo de llaves en la otra, abre la reja, y se enfrenta a la primera reja (para mí la primera, para él la segunda). Con una llave trata de abrirla pero sólo podía abrir la chapa superior, no la que estaba trancada. Para este momento yo recién me percataba de un papel que decía con letras fosforescentes “NO TOCAR” y una flecha que indicaba los retazos de gutapercha. El joven de los limones me pregunta: -“¿no hay allí un cartel que dice no tocar?” -“sí le digo, sí hay un cartel que dice no tocar” (y que quería que haga, ya había bloqueado la reja, demasiado tarde ya). En ese momento baja Eugenia, que también quería salir, y se sienta en una banquita que había al costado de la entrada al percatarse de la situación. Un segundo después llega Pamela, queriendo entrar al edificio, y dándose con la sorpresa de que por el momento eso no era posible. Mientras tanto, María Inés se encontraba tocándole la puerta a todos los vecinos en busca de una llave que pudiera abrir la bendita cerradura con gutapercha de la primera reja, o en su defecto un control remoto para poder salir/entrar por el garaje (yo ya había tratado de abrir algunas de las 3 puertas del garaje pero sin suerte alguna), pero al parecer el edificio se encontraba vacío. De pronto llega un patita en su moto, se saluda con Pamela y le pregunta que qué pasaba. -“Nada, vengo donde Esteban, mi psicólogo, ¿y tú?” -“Nada, yo vivo al costado, pero alquilo una cochera acá para mi moto” -“Ah! ¿Y tienes llave?” -“No” -“¿Y control remoto?” -“Tampoco”. En ese momento salió Esteban de su consultorio, que para mí sorpresa, era un amigo del colegio que no veía hace años. De pronto, la paz del “hall” de ingreso de aquel tranquilo edificio barranquino se había convertido en una aglomeración de gente tratando de entrar y salir, cada uno con un motivo diferente. Lo único que le faltaba a la escena era que se asome por allí un sereno en bicicleta y un heladero. Esteban entra en escena y comienza a hacer llamadas, mientras María Inés seguía buscando a los vecinos (hasta el momento inexistentes). Eugenia seguía sentada en la banca. Pamela y el chico de la moto conversando, poniéndose al día. El joven de los limones yendo y viniendo. Yo, el causante y gestor de toda la trama, esbozando una sonrisa, pero también con semblante de interés, no había mucho que pudiera hacer, ya había comprobado que no había forma de salir por el momento hasta que alguien llegase con una llave (con la llave) o con un control remoto del garaje. De pronto, el joven de los limones, en un rapto de lucidez dice: “creo que tengo una idea” “Yo tengo un control remoto en mi departamento, les puedo pasar la llave y alguien entra y lo busca”. La persona indicada para tan delicada tarea era sin duda Esteban, quien en pocos segundos, tal vez minutos, logró traer el control y abrir uno de los portones del garaje. Fue un momento mágico, de alivio, de liberación. Me despido de María Inés. Hago lo propio con Esteban, y salgo casi agazapado y raudo por el garaje, sin volver la mirada, simplemente sintiendo el flujo de humanos que se entrelazaba desde afuera hacia adentro y de adentro hacia afuera, del que alguna vez fue un pacífico “hall” de edificio, dejando atrás la primera, o segunda, reja caprichosa.

10.11.11

Buenos Aires querido

Hace algo más de una semanita retorné de la querida Buenos Aires. El motivo: un amigo -cuasi hermano- ataba el nudo con una linda piba porteña (de las buenas).
Que mas podía pedir... maleta en mano, con mi pequeña al lado, mis demás compinches en las mismas, cayendo de diversas partes del globo. Todos con la misma intención de tomarse todo lo que se pudiera encontrar en la ciudad (menos el Fernet... que fea huevada esa vaina). En fin. Solo quería retomar los posts en lapeluca después de tiempo solo como homenaje a esos días increíbles que pasamos todos, y un beso especial a los novios -ahora esposos- Jonhy y Kat. Ya saben como los queremos y lo seguros que estamos que hacen una pareja de rechupete!

Como diría el cavernicola del chorizo : Que haya próximo!

17.5.11

Recuerdo de mi futuro


Despierto temprano cuando todavía está oscuro. Me levanto de la cama cuidando de no despertar a mi esposa. Siento una rigidez tremenda  en las articulaciones está mañana, sobre todo en las manos. Cada día me cuesta más este proceso  -antes mecánico e intrascendente, hoy premeditado y fastidioso-. Creo que solo dormí cuatro horas. Me pongo mis guantes de lana y una chalina sobre mi pijama de polar. Camino el largo pasillo que me lleva a las escaleras, no sin antes ojear –como cada mañana- el mosaico de fotos en la pared; veo a mis hijos y a mis nietos, desde hace tres meses ya son nueve, veo las fotos de mis padres y mis hermanos. Ya llegando al primer escalón pienso que ese trayecto es casi siempre la mejor parte de mi día. Bajo un peldaño a la vez, concentrado en cada centímetro de madera -ya aprendí la lección luego de mi última caída-, en ese momento no existe nada más en el mundo que esos peldaños restantes. Recorro lo poco que me separa de la sala y me siento en mi trajinado sofá para leer los últimos capítulos del manuscrito de la tercera novela de mi hija menor. Me gusta. Es un policial de hadas. Pienso que de mi definitivamente solo heredó la boca y las cejas. Amanece y abro las cortinas. La misma garúa corrosiva que tanto me gusta se trasluce por el vidrio. Desayunó sin ganas y subo para una ducha. Me veo al espejo y no me reconozco; la piel está gastada, como cuero sin curtir. Esa arruga no la tenía ayer, o eso creo. El poco pelo que corona mi cabeza se olvidó de su intenso color para convertirse en un lanugo blanquecino. Mis orejas nunca fueron tan grandes-me digo-, la nariz si, pero no se asomaba una especie de cepillo por sus orificios. Me miro a los ojos, y me encuentro. Detrás del exceso de piel y de esos párpados caídos me veo; veo a la persona joven que alguna vez fui, con las ganas y sus miedos. Todas mis mañanas empiezan con resignación ante lo inevitable, sabiendo que el cuerpo se me va desgastando cada día, pero en ese momento de cada mañana en que me miro al espejo y me encuentro, me lleno de calma y sé que todo está bien.

11.5.11

Kolluntura

El Tunche me dice: - “Oe Mino, coyuntura, coyuntura”. Lo miro, y sin hablar, le pregunto de qué me habla. - “Un tema de coyuntura, no sabes cómo levanta la audiencia de la peluca, con mis últimos posts políticos la gente se ha calentado”. Tal vez estoy cometiendo una infidencia y espero no altere nuestra audiencia, pero el comentario del Tunche se quedó dando vueltas en mi cabeza. Para empezar, hace un mes (desde el 11 de abril) que no leo periódicos ni veo noticieros ni escucho RPP ni Radio Capital. Si paso por un kiosco me tapo un ojo y sólo leo las portadas de los periódicos deportivos. De que coyuntura puedo escribir, si no estoy informado de nada. Por otro lado, que atractivo tiene esto de tertuliar sobre los temas que están sobre el tapete, porqué moviliza tanto a las personas? No tengo una respuesta, pero por supuesto la gente que entiende de moda y probablemente los de Apple tengan muy claro este fenómeno.

Yo prefiero pensar en un mundo más personalizado, creando mi propio microcosmos y en cierta forma aislándome conscientemente. Siendo selectivo con la información que quiero obtener, con las personas que me quiero rodear (no puedes evitar que la gente te comience a hablar de política) y de mis propios intereses. Sin pensarlo mucho, el último mes ha sido para mí un buen experimento, me he sentido en algunas ocasiones un granjero de Peru Nebraska, desconectado del mundo en común, escuchando noticias con semanas de atraso, algunas que ya lo dejaron de ser y otras q por supuesto lo siguen siendo. Pero por otra parte me he sentido muy bien, más relajado, menos angustiado y más conectado conmigo mismo y con mi propia realidad. Cuando me dicen: -“Pero tienes que estar informado, tienes que saber qué pasa en el mundo, tienes que conectarte con la realidad”-, yo me pregunto: - ¿Qué realidad? La realidad que los demás quieren que yo tenga, el miedo, la angustia, la incertidumbre, la alegría por la muerte de un maldito, la emoción por la boda de una inglesa, la incertidumbre por un pobre muchacho desaparecido. ¿Esa es la realidad que yo quiero? Yo quiero tener mi propia realidad. Ser el director de mi propio noticiero. Ya lo he parafraseado a Borges anteriormente cuando sostiene que sus relatos son un reflejo de la realidad, o mejor dicho de su realidad, que finalmente es lo mismo.

No puedo negar que me pica el ojo para leer las portadas de todos los periódicos, o que de veces en cuando lo leo al periodista más odiado del medio (y no me refiero a Hildebrandt) o que gorreé un rato la sección Luces del domingo. Pero en todo caso estoy haciendo una selección bastante personal y no me estoy atragantando con las hordas mediáticas en el desayuno.

Los medios están controlados por grupos de interés que quieren que nos enteremos de lo que a ellos les conviene que nos enteremos, o generarnos las emociones que ellos necesitan para que actuemos en masa como hormigas en función de sus intereses supremos.

Yo no sé si esto sea un tema de coyuntura, y tal vez baje la audiencia de la peluca, pero en todo caso, esté es mi coyuntura.

“Como siempre lo urgente no deja tiempo para lo importante”- Gracias Mafalda por regalarme una de las frases más geniales de la historia.


16.2.11

Mamarazzi

Recuerdo que me regalaron mi primera cámara de fotos cuando tenía 12 años. Era una Vivitar automática con flash incorporado. Esas típicas maquinas compactas, de color negro, q tomaban fotografías bastante respetables. Para los que no se acuerdan, en esa época había que saber poner el rollo de fotos, y en esos menesteres yo era todo un experto. Aprovechaba al máximo todas las exposiciones (que tal vocablo), al final siempre me salían 37, 38 o hasta algunas veces 38 fotos y media (yo usaba rollos de 36) y siempre enganchaba en los engranajes a la primera, no era fácil, pero yo tenía una técnica infalible. Rebobinar el rollo y mandar a revelar en una hora en Jumbo mate era parte de la rutina. Desde ese tiempo me comencé a interesar por la fotografía, tomaba fotos “artísticas” (al menos para mí eran artísticas), no sólo de personas sino también de paisajes y objetos, porque en realidad desde esos tiempos el objetivo de tener una cámara de fotos era registras los momentos que querías preservar para el futuro y nunca olvidar. Después mi Papá me regaló su Nikon FM10, una de esas que había que enfocar y utilizar el fotómetro, todavía teng

o esa excelente cámara aunque ya casi no la uso. Más tarde, ya en la universidad, llevé un par de cursos de fotografía que me abrieron mucho el panorama y reafirmaron mi gusto por el arte, sin embargo hasta el momento no la he practicado a cabalidad, cosa que en algún momento me gustaría hacer.

La historia cambió con las cámaras digitales, no solo por la novedad, o adaptación de la tecnología, sino principalmente por un tema de costos. Antes te costaba cada foto que tomabas, desde el rollo, hasta la revelada (repito: siempre en jumbo mate). Pero hoy eso ya no es un tema, sólo tengo un único costo que es cámara en sí, que en realidad hay opciones bastante económicas, y listo. Tomo las fotos que quiero, si se me llena la memoria las puedo pasar todas a la computadora o borrar las que no me interesen o hayan salido desenfocadas o mal. Es así que esto ha desatado una fiebre fotografía en la que la gente tiene complejo de fotógrafo de modas y se ponen a disparar el obturador a discreción, tomando miles de fotos que seguramente nunca más volverán a ver. En algunos casos por allí que las suben al facebook, tagean a todo el mundo y allí muere el payaso. A menos que seas alguien muy metódico, que organices tus fotos con algún programa que te ayude a eso o poniéndolas en archivos por fechas, eventos o lugares, pero en realidad no conozco a mucha gente con esas costumbres.

Yo personalmente no soy partidario de esta nueva moda. Me parece que las personas que abusan del uso de la cámara digital lo hacen con frivolidad y sinsentido. Es casi como un tic producto de la cultural juvenil pop, que ya se ha expandido irreversiblemente a toda la población. Algo que en mi época era exclusividad de los turistas japoneses, hoy hasta los más incautos fotógrafos abusan con el uso de sus dedos índices.

La semana pasada vinieron a visitarme mis sobrinos, y tan linda y familiar ocasión tiene que ser registrada a través del lente de la cámara de mi Mamá. Sin pedir permiso ni perdón, comienza la faena fotográfica con el primer rayo de luz natural. De una manera invasiva, intrusiva y agresiva, registra todos tus movimientos, segundo a segundo. Los momentos más cotidianos son registrados espontáneamente, sin aviso. Al mismísimo estilo Paparazzi, queriendo captar cada momento, pensando que capturándolo en algunos bytes, ese momento cobrará un significado especial y formará parte del “museo vivo del pasado de la familia”. Está bonito tomarse unas fotos, registrar los momentos, posar, sonreír, pero de allí a tener un lente observándote (y registrando lo observado) todo el pinche día es abusivo. Donde queda mi derecho a la intimidad y la privacidad. Inclusive creo que la constitución contempla en alguna parte esta figura y ampara al ciudadano cuando estas se ven amenazadas. Yo me siento cohibido e inhibido cuando tengo personas a mí alrededor con una cámara digital, y no es por el tema de una posible exposición indeseada a través de alguna red social, sino por el hecho en sí, de no respetar mi espacio y mi momento. Por otro lado, por más exacto que sea el registro de una cámara digital, ya pones un intermediario entre la realidad y el ojo, no creo que haya mejor registro de la vida que el que hacemos directamente a través de nuestros propios ojos. El que está tomando fotos, y cree que va a capturar el momento de por vida está equivocado, lo que en realidad está haciendo es perdiéndose el verdadero momento.

Si bien me gusta la fotografía, y las buenas fotos, sean de personas, de buenos momentos o artísticas, siempre en su medida justa. Yo creo que mi memoria es la mejor cámara de fotos, mi lente esta ajustado a mi medida y me permite captar selectivamente lo que yo quiera y guardarlo en mi memoria el tiempo que yo decida, y si me olvido del momento pues será por algún motivo que mi inconsciente habrá creído oportuno olvidar, y me acordaré de lo que sea realmente interesante e importante para mí. Es un tema de decisión.

Dicen que un turista japonés regresa a Japón después de un viaje increíble por Europa. Cuando se encuentra con sus amigos estos le preguntan por su viaje, sus experiencias, sus aventuras, etc. A lo que este les contesta: “No sé, todavía no he revelado mis fotos”.


10.1.11

Doble arcanciel

Hace unas semanas, me encontré con una página de Time donde listaba los 10 videos virales más populares del año. Por algún motivo me llamó la atención y me puse a ver cuántos de esos videos ya los conocía. La respuesta: casi todos. Sin embargo hubo uno que llamó mi atención. Era un vídeo que alguna vez lo vi pasar pero no me el título no me atrajo lo suficiente como para verlo. Ahora me di el tiempo y lo vi. No puedo negar que es un video bastante bizarro y cuando menos “creepy”, pero por otro lado es también interesante y se presta a varias discusiones (asumiendo que es real). A partir de ese video se puede llegar a hacer un tratado sobre la Fe, Dios y algunos otros aspectos relativos al comportamiento humano. Lo que más me impresionó fue la cantidad de videos anexos que se han producido a raíz de este viral. La misma página de youtube te va recomendando algunos.

Aquí va la secuencia a la que me enfrenté una madrugada de insomnio. Cualquier comentario podrá ser usado en su contra.



Aquí una pequeña NOTICIA que podría desilucionar un poquito a nuestro amigo del doble Arco iris.


19.12.10

Querido Papanuel

Yo nunca te he pedido que me traigas nada ni te he llenado tu correo con cartas pueriles con caligrafía inteligible, básicamente porque no creía en ti. Hoy te vi sentado junto a un hermoso árbol lleno de cajas envueltas en papel de regalo y me di cuenta que eras tú de verdad. Además te vi tan atento y risueño con los niños que se sentaban en tus faldas que me dije a mi mismo: - “como he sido tan estúpido de no creer en ti por tantos años”. Ahora me doy cuenta lo tonta que es la gente que no cree en ti, a ellos les digo que vayan a Wong para que se convenzan, que te toquen y vean que eres realidad (¿donde he escuchado antes esa frase?). Quiero pedirles perdón a mis padres por desconfiar de ellos cada vez que me contaban cuentos del viejito panzón que venía cargado de regalos del polo norte. Perdón Papá por increparte en aquella navidad del 86, cuando te tiré el jugo del pavo en la corbata porque pensé que habías sido tú el que dejó las huellas con talco por toda la casa, cuando ahora me doy cuenta que en realidad habían sido huellas de nieve de las mismísimas botas San Nicolás. A todos mis amigos del colegio que por años les restregué en sus caras su credulidad, también les pido que me perdonen por haber sido tan soberbio. Si a alguno de ustedes le maté la ilusión de la navidad alguna vez, mil disculpas, y ahora les envío los mejores deseos cargados de paz y de amor en estas épocas navideñas tan lindas. Épocas en las que el espíritu navideño me da las fuerzas y la paciencia para soportar el incremente del trafico limeño y por ende la repotenciación del caos. Épocas hermosas en las que el consumismo nos embarga, y nuestras deudas se alegran al mismo tiempo que se multiplican geométricamente, por estas ganas (¿Obligación?) de regalar a todos los seres queridos. Épocas en las que el recibo de luz se triplica, gracias a las encandilantes lucecitas que por millardos inundan la ciudad y nos dilatan las pupilas de esquina a esquina. Que hermosa es la Navidad, que hermoso es el espíritu que nos hermana y nos convierte en una masa homogénea, prácticamente poseída. Pero nada importa en estas épocas, porque no hay nada más rico que estar en la playita con una buena taza de chocolate caliente y un nutritivo panetón con mantequilla. No haya nada mejor que una fresca cena baja en grasa y carbohidratos. Pero bueno mi querido Santa, no te quiero seguir aburriendo con mi entusiasmo y voy directo al núcleo. Voy a escribir mi cartita “wordperfect” para que me entiendas cada punto y coma y te la voy a dejar debajo de mi almohada (es que no tengo chimenea para colgar mi media, estoy seguro que el Ratoncito Pérez te puede explicar exacto como encontrarla). En realidad por ser el primer año que te pido algo, no espero que me lo traigas tan rápido, seguro que te vas a demorar un poco encontrando mi dirección (Godofredo García 224 interior “B”, el timbre que no dice nada), pero no importa, yo soy paciente y sabré comprender cualquier demora. Eso sí, cuando me traigas mis regalos, espero que te ciñas tal cual a mi lista, no quiero que me hagas ningún cambiazo de modelo o que me traigas la versión made in china. Ten en consideración que nunca te he pedido nada, así que pórtate bien. Aquí voy.

Quiero una chompa de lana verde y roja, tejida a mano, con cuello Jorge Chávez y formas abstractas.

Gracias y saludos para Rudolph.

El Minotauro.


10.12.10

Despierta despertador

Hoy le cambié las pilas a mi despertador. Es la segunda vez que lo hago desde que me lo regalaron hace 18 años. Es un CASIO Quartz DQ-580. El pobre ya pedía chepa, tenía que ponerlo en ángulo para descifrar la hora porque con las justas se distinguía el contraste entre los números y el fondo liquido. El snooze dejó de funcionar y eso si que es crítico. Despegué el masquin que tiene pegado para que la tapa no se salga y las pilas no se caigan, boté las duracell y le puse unas energizer y listo, a esperar quien sabe cuantos años más. Otra cosa, lo he devuelto a la vida, ahora el tiempo si me mira con los ojos abiertazos. Al pobre le he agarrado cariño. Hace un par de meses traté de remplazarlo por uno de polvos rosados que no me duró ni 2 días. Para mí era una forma de aceptar el cambio y una decisión por despertar de otra manera. No funcionó. El destino me pedía que siga con mi fiel compañero de tanto tiempo, más de la mitad de mi vida. El me acompaña, pero no siempre me despierta. Por lo general me despierto solo antes que él, lo miro, y lo mando a la mierda. Sigo durmiendo. Si me llega a despertar, lo apago. A los 5 minutos lo vuelve a hacer y yo lo vuelvo a apagar. Es una danza que dependiendo del día puede durar varios minutos, e incluso varias horas. Nunca lo pongo a la hora que me tengo que levantar, siempre unos minutos antes para poder seguir durmiendo. Eso sí, cuando me tengo que levantar en serio, allí si lo pongo a la hora exacta y no entro en huevadas. Algunas veces me ha fallado, como cuando pongo la hora en pm en vez de am. O sino cuando el snooze ya ni me hace cosquillas. Si de dormir se trata puedo dar fe que cualquier lugar es bueno. La playa, el piso, el baño (sentado en el wáter o abrazado de él), sentado en una carpeta en clase de filosofía, debajo de la cama, el carro, la banca de un parque parisino en los Champs-Élysées (mi favorita), una camilla de masajes, el cine y hasta parado (créanme que es posible). Pero no es lo mismo dormir que despertarse, que en principio son dos caras de una misma moneda. Muchas veces uno tiene el deber moral de despertarse aun cuando no está durmiendo. Y para eso existen otro tipo de despertadores. Suerte tenemos si encontramos algunos por la allí, pero si no es el caso no debemos amilanarnos, somos finalmente nosotros mismos los que debemos escoger el tipo de sonido deseado y activar la alarma para el minuto siguiente. No es la voz que cuando nos vayamos a dormir la eterna siesta recién despertemos para darnos cuenta que en realidad ya estábamos dormidos.

Ya lo dice el viejo y conocido refrán: “Los cuentos no son para dormir a los niños, sino para despertar a los adultos”



2.12.10

¡Vaya Google!

No me acuerdo exactamente desde hace cuando uso el Google Chrome como navegador pero estoy casi seguro que fue desde que salió al mercado (hace 2 años). He sido un fiel usuario y más que eso un proselitista (podría estar en los libros de Al Rice y Jack Trout como ejemplo de marketing). A todo el mundo le recomendaba usar el navegar y con mucha gente logré incluso que se cambien y comiencen a usarlo. Y es que en realidad mi vida cambió desde que uso el Chrome. Me he vuelto un hincha acérrimo. Mi experiencia al navegar la web cambió radicalmente desde que dejé atrás al torreja de Explorer. Definitivamente la velocidad de navegación con el Google Chrome (fuera de la velocidad de conexión de telefónica q es una mierda) es alucinante. Todo se hace más fácil y más simple y los resultados son inmediatos. Encuentro lo que busco en dos patadas, accedo a las paginas frecuentes con un clic, y puedo tener abiertas todas las viñetas que quiera sin ver mermada la velocidad. Es la panacea. Básicamente toda mi relación con la computadora gira en torno a este programa, un facilitador de acceso al mundo. Al margen de algunos documentos de Word o Excel y algo de photoshop, todo en mi maquina pasa por el Google Chrome. Mi vida es Google Chrome.

Ayer, torpemente instalé un .exe pensando que era una actualización de flash para poder ver un video de Kanaku y el Tigre (banda nacional que al margen de los problemas que me ocasionó recomiendo altamente) y a partir de allí todo se puso marrón. Todo se fue a la mierda. Comenzó la pesadilla. El bendito y bien amado navegador no funcionaba, lo abría y se cerraba, lo abría y se cerraba (ya lo decía Einstein que es una locura esperar resultados diferentes haciendo siempre lo mismo), todo esto acompañado de una cómica ventana que decía “¡Vaya! Google Chrome ha fallado, ¿deseas reiniciar?”. Conchasumadre, que impotencia. El sudor comenzó a hacer su trabajo. Los jugos gástrico también hicieron lo suyo y el intestino grueso empezó a carburar. Las válvulas ventriculares se aceleraron y la vista se nubló. Crisis. Quería usar el Ctrl + Z mil veces pero como leí en el estado de Facebook de una amiga, en la vida no existe ese comando. Pero bueno, pasaron los segundos críticos y la razón se incorporó, tomo aliento y se abrió paso entre la mierda y los jugos gástricos. Piensa Marquitos. Acuérdate de tus clases con Rosita (Shif efe osho), piensa que haría Robert en esta situación. Tenía que hacer algo. La maquina no me iba a vencer (todo esto mientras pasaba por mi cabeza la formateada de disco duro, ir a Wilson a recuperar toda mi info y todos los demás etcéteras). Primero recurrí al Explorer para buscar posibles soluciones en los foros. De por sí ya era desalentador y humillante tener que usar la carcacha destartalada de navegador, y más desalentador aun fue cuando comencé a leer en los foros que la solución a mi problema no era tan sencilla. Unos decían que use un antivirus, otros que formatearon su máquina y aun así persistió el problema, otros recomendaban contactarse con los headquarters de Google, pero ninguno me daba una solución concreta. Hasta que se me ocurrió reiniciar la computadora en modo seguro (ojo que ya la había reiniciado varias veces y también había instalado y desinstalado otras tantas el programa) y allí se me presentó una opción que no conocía y que decía: System Restore (o algo por el estilo). Y básicamente lo que hace esta aplicación es que resetea tu sistema con los parámetros que tenías antes de una determinada fecha, en mi caso 30/11/2010 9:21:00am. Justo la hora en la que había intentado ver el videoclip de Kanaku.

Final feliz: Restauré el sistema. Le metí un par de pasadas con 2 antivirus distintos y LISTO! Volví a respirar tranquilo, el alma me volvió al cuerpo y mi vida regresó al ceteris paribus, a mi estado basal, abrazando nuevamente al hasta hace algunas horas moribundo Crhome. Si bien estoy feliz y contento de haber recuperado a mi inseparable navegador, siento que me va a demorar todavía un tiempo en recuperar su confianza. Al que consideraba fiel e inquebrantable amigo, me falló. Lo volverá a hacer, en qué momento? Cuánto durará? Será una luna de miel o será para siempre? Sólo el tiempo lo dirá. Por ahora no me queda más que decir: Bienvenido nuevamente amigo Chrome.

Acápite: “Si cuentas un secreto, no pretendas que el otro lo guarde, porque ni siquiera tu pudiste hacerlo”. Pero igual como jode cuando alguien cuenta algo tuyo que no debería haber contado, y peor aun cuando la persona que lo cuenta cree insulsamente que te está haciendo un favor. Como hacer que la razón solucione el problema de Google Chrome, si a falta de Crtl + Z también carecemos de “System Restore”. Tiempo, paciencia y buen humor, difícil labor. Tocar el saxofón, junto a un buen cajón. Flexionar, inclinar, raspar, terminar el golpe y disfrutar el mathcpoint.



21.11.10

Parafernalia

Pienso, escribo, reflexiono, censuro, borro, callo, me apuro, descanso, pienso, siento, sueño, duermo, despierto, me frustro, miro, me presiono, parpadeo, muerdo, discuto, leo, juego, miro al techo, hablo, como, pienso, escribo, pienso, huelo, ronco, respiro, reprimo, salgo, ando, me rasco, suelto, tomo, descanso, pienso, respiro, suspiro, posteo.









Estas imágenes le pertenecen a Ibraheem Youseff, cualquier duda o consulta es con él. Espero esta mención sea suficiente para que Mufarech no me demande por plagio y difamación.

30.9.10

Epifanía

20.9.10

El Conductor

Si ya te cansaste de escucharlo a Bayly apoyando repetitiva y caprichosamente a la tía Villarán, si no entiendes porque estás viendo en canal 11 a Aldo Morzán (no estaba muerto, andaba de parranda...) entrevistando a Morfeo, si ya viste por 8va vez el mismo capítulo de Friends, si te quedaste pegado viendo un programa de cocina que no entiendes porque existe llamado "Sale Caliente" (en serio, la ministra de la mujer debería denunciarlo al Indecopi porque es humillante y afecta el autoestima de los cocineros peruanos), o tal vez te diste por vencido y sucumbiste en las polleras de amanecer andino. Hey Tu! joven peruano, futuro militar, si tienes entre 17 y 19 años tienes 18 años. Hey tu!, corre saca a tu chico y ponte a bailar. Si, te hablo a ti, que puedes dedicarle unos minutos a ver un video, y apuesto doble contra sencillo que será mucho más productivo que cualquiera de las ondas electromagnéticas que han entrado por tus ojos en las últimas horas. Para ti que te las das de erudito bastardo, también puedes ver este video. Y para todos los demás que no entren en ninguna de las categorías mencionadas, si quieren también pueden dedicar su tiempo a ver lo que les propongo. En el peor de los casos, en los próximos 20 minutos de tu vida, verás a un director de orquesta describir y analizar distintos estilos de otros directores de orquesta. Pero si abres un poquito más los ojos, la mente y el alma (tu pides mucho...) verás algo mucho más profundo, e incluso si eres realmente inquieto, podrás aplicarlo en tu ámbito laboral, social y también personal.

Sin más los dejo con el gran Maestro Itay Talgam!


11.9.10

Nuuk

Groenlandia, territorio autónomo de la monarquía Danesa. Un pedazo inmenso de tierra cubierta en su mayoría por hielo. Tiene aproximadamente 60,000 habitantes, digamos la capacidad de las tribunas del Monumental (menos que todo San Isidro). Aproximadamente la cuarta parte de ellos vive en su capital Nuuk, digamos la capacidad del estadio del Muni en chorrillos. Esta ciudad, ubicada a tan sólo 240km del polo norte, cuenta con: una emisora de radio, un hospital, una universidad (la cual lleva el original nombre de “Universidad de Groenlandia” y tiene 150 estudiantes repartidos en sus 4 facultades), un aeropuerto (base de la línea aérea “Air Greenland” obviamente), y además cuenta con varias instalaciones de investigación científica. Las principales actividades económicas de la “isla” son la pesca, el procesado de pescado, la caza y la cría de renos. Nuuk se encuentra en la tundra, por lo que presenta un clima bastante fresco. En verano disfrutan de una cálida temperatura de 9°C mientras que en invierno baja hasta -10°C. Para los turistas despistados que gusten darse una vuelta por esta encantadora capital, pueden organizar excitantes caminatas por sus montañas y glaciares. También pueden hacer excursiones de pesca o para observar ballenas. Si son amantes del deporte podrían escoger entre jugar golf o esquiar, la decisión está en sus manos. Los amantes de las aves también pueden agarrar sus binoculares y sentarse pérfidos para contemplar algunos pájaros que han logrado adaptarse a la condiciones más extremas de la naturaleza. Otro atractivo de la ciudad es su arquitectura, con un énfasis en el colorido de sus casas, esto para contrapesar el duro clima que deben soportar y darle algo de alegría a sus vidas. La ciudad es sede de uno de los festivales más importantes de la región, se trata del Festival Anual de Esculturas de Nieve, al cual asisten también participantes extranjeros. La vida nocturna de la ciudad es bastante peculiar, el único bar ubicado en el puerto es atendido por una morsa y dos focas. Si te quieres tomar una chela le tienes que dejar dos anchovetas de propina. Pero en rasgos generales es una ciudad calma. El índice de criminalidad es reducido, aunque en los últimos años se ha registrado un incremento en el robo de grasa de ballena. La policía dice tener ya identificados a 5 sospechosos. La sociedad es poco religiosa aunque si guardan cierta reverencia por el dios Thor. Aunque su mayor devoción es para el Erick el Rojo, a cuya estatua acuden todos los jueves por la mañana para rendirle su respeto. El Vikingo habitó la zona desde finales de siglo X. El mayor problema que se registra es la endogamia y el escaso porcentaje de inmigrantes, lo que ha conducido a un serio problema de salud pública al haberse debilitado la genética de los pobladores. Sin duda se forja un carácter muy peculiar al vivir en tales condiciones de aislamiento y sometidos a las inclemencias del clima. Su extensión de dominio es “.gl” aunque la mayoría de las paginas con esa extensión provienen de España (estos gallegos) y tal solo el 3% son realmente groenlandesas.

*Este post ha llegado a ustedes gracias al incondicional apoyo del departamento de turismo del ayuntamiento septentrional de Nuuk.


9.8.10

Monadas




"La creatividad no es exclusividad de los hombres, pero tampoco es inherente a ellos." - Lic. M. Pedralbes

1.8.10

Adivina adivinador

¿Oro no es, plata no es, abre la cortina y verás lo que es? ¿Si quieres saber que es, espera? ¿Cuál es el animal 2 veces animal? ¿Quién es el hijo de tu papá y tu mamá que no es tu hermano? ¿Cuántos panes te puedes comer en ayunas? ¿Cómo metes en un barco para 3 personas a 2 madres, cada una con su hija, sin que éste se hunda? ¿Qué es negro blanco negro blanco negro blanco negro blanco negro blanco negro? ¿Cómo aparece un hombre ahorcado en una habitación que está cerrada desde adentro y lo único que hay dentro de la habitación es un charco de agua debajo del hombre que está colgado? ¿Qué comes que adivinas?

Desde que somos niños entramos en contacto con las adivinanzas. En principio a manera de juego y luego tal vez como un ejercicio mental para aprender a pensar o a simbolizar. Existen una gama de adivinanzas que van desde las más fáciles para niños, que sirven para jugar, aprender las frutas o animales, hasta los acertijos más complejos que pueden desquiciar a cualquier adulto sin importar necesariamente su C.I.

Nunca fui muy entusiasta de las adivinanzas, siempre me pareció un pasatiempo soso y aburrido, sin mucho sentido. Yo prefería mil veces los chistes, que están definitivamente una categoría por encima de las adivinanzas. Una buena risa o una carcajada me parecen mucho más valiosas que un: aaaaahhh (reacción normal luego de descubrir lo que tienes debajo de la panza). Además por definición no te puedes hacer una adivinanza a ti mismo, porque obviamente tienes que conocer la respuesta. Y las adivinanzas solo sirven una vez, porque cuando ya te la sabes pierde inmediatamente su valor. En cambio con un chiste te puedes reír días después de que te lo cuentan, aunque ya lo hayas escuchado varias veces o inclusive mientras tú mismo lo estas contando.

Sin embargo, existe un tipo de adivinanza que rompe totalmente con las características mencionadas y que me apasiona sobremanera y me parece recontra importante y útil para todos. Es una adivinanza que te haces a ti mismo, que tú mismo tienes que resolver y encontrar la respuesta, y una vez que lo logras terminas siendo el más sorprendido. Te la puedes volver a hacer después de un tiempo encontrando una respuesta diferente a la anterior. Además las respuestas no son banales, sino mas bien serán de gran ayuda para ti. ¿Ya adivinaron? Exacto: Los Sueños.

Tu subconsciente o inconsciente (nunca se cual de los dos usar) le plantea lúdicamente un acertijo a tu ser consiente a través de un sueño. Ciertamente necesitas algún tipo de herramienta para poder interpretarlo, pero finalmente encontrarás una respuesta al sueño entendiendo porqué o para qué se planteó esta adivinanza. Podrás inclusive encontrar más de una respuesta al mismo “acertijo”. Encima esta interpretación podrá ser relevante y trascendente en tu vida más allá de ser un simple pasatiempo. Los sueños suelen ser reveladores y no siempre les prestamos la atención e importancia que ameritan. Desde que nacemos nos enseñan que los plátanos se esconden detrás de las cortinas y que la paciencia se recompensa con peras, pero no nos damos cuenta que eso es tan solo un entrenamiento para lo que se nos viene después. Dejemos de preocuparnos si soñamos que se nos caen los dientes y ejercitémonos en el arte de interpretar y resolver y responder y adivinar nuestros propios acertijos. Adivina soñador.


24.7.10

DAYENÚ

Si no hubieran hecho el Metropolitano y habrían reordenado el transporte público con paraderos me bastaría.

Si no estarían terminando el tren eléctrico y habrían formalizado las combis y los taxis me bastaría.

Si no hubieran puesto ladrillos rojos por toda la ciudad y habrían arreglado los baches (cráteres) de las pistas me bastaría.

Si no hubieran subido las multas desmesuradamente y habrían cobrado las multan impagas ya existentes me bastaría.

Si no hubieran bajado el mínimo de alcoholemia a 0.5 y lo habrían subido a 0.8 me bastaría.

Si no hubieran esperado tanto en desalojar las carreteras bloqueadas ilegalmente y habrían hecho el uso legítimo de autoridad me bastaría.

Si no hubieran comprando tantas armas para el ejército y lo habrían hecho para la policía me bastaría.

Si no hubieran puesto semáforos en cada esquina de la Arequipa y habrían reemplazado a todos los policías de tránsito por semáforos inteligentes (o no) me bastaría.

Si no hubieran remodelado tantos colegios públicos emblemáticos y habrían reemplazado a tantos profesores incompetentes me bastaría.

Si no hubieran creado el Ministerio de cultura y habrían metido a la cárcel a todos los ladrones de la APDAYC me bastaría.

Si no hubiera tantos serenos represores y habrían mas tachos de basura y baños públicos me bastaría.

Si no hubiera tantas palmeras y habría menos trafico me bastaría.

Si no hubieran revisiones técnicas y sacarían de las calles a todas las covadongas contaminantes me bastaría.

Si no hubieran promovido el lugar de la memoria y habrían mantenido a todos los terroristas en la cárcel de por vida me bastaría.

Si no hubieran comprado tantos patrulleros y los tombos no hablarían por celular en horas de servicio me bastaría.

Si no hubiera marchas de protesta y la gente se transformaría en ciudadanos no ensuciando las calles o meando en la vía pública me bastaría.

Si no hubieran más congresistas y harían el voto voluntario me bastaría.

Si no hubieran ______________________ y habrían ______________________ me bastaría.


8.7.10

Bien paloma eres

29.5.10

20 sobre 20

La última vez que fui al oculista fue ya hace algunos años. El motivo de consulta era que no veía bien, así que quería que me mida la vista, que me diga cuanto me había subido la medida y que me dé una receta para mandarme a hacer nuevas lunas. Pasé por todos los procedimientos clásicos de revisión de la vista. Primero una maquina totalmente computarizada donde pones el mentón sobre un montón de papeles desglosables. Luego otra máquina que te sopla directamente a la pupila y que supuestamente te mide la presión del ojo. Después la típica revisión con la linternita apuntando directamente al ojo mientras que con una tabletita de algún laboratorio farmacéutico te tapan el otro ojo. Hasta que al final te toca subirte a la vedette de los oculistas. Al gran trono. Este aparatoso sillón que cuenta con un brazo móvil con unos tremendos lentes que parecen sacados de alguna película de ciencia ficción de los años 50´s. Al parecer este aparato tiene todas las combinaciones posibles de lentes, para poder sacar miopía, astigmatismo, el ángulo, estrabismo, dislexia, daltonismo (del popular Jack Dalton), el color del iris, tu mirada interna, etc, etc, etc. Y todo esto es para alardear del famoso cartelito con la “E” grandota y con las demás letras que se van haciendo chiquitas hasta que ya no lees ni mierda. La cosa es que sentado allí te van cambiando las lentes y te van preguntando: - “como ves mejor ¿allí o allí?” allí. –“¿allí o allí?” allí. –“¿seguro?” si. - “como ves mejor ¿allí o allí?” allí. –“¿allí o allí?” allí. –“¿seguro?” si. –“¿allí o allí?” allí. –“¿seguro?” no. “como ves mejor ¿allí o allí?” allí. Y así te puedes pasar un buen rato, sin contar las veces que se empañan las lentes por el sudor producido por la ansiedad de tener que decidir cómo ves mejor. Al final te dice: “bueno esta es tu medida, ¿ves bien así? ¿Seguro? Ja ja ja. Yo nunca estaba seguro, y siempre le decía, creo que si, como para deslindar responsabilidad ja ja ja.

Finalmente, después de tanta prueba y chequeo pasamos a su escritorio. Yo, el más interesado le pregunto para saber cuánto me había subido la medida. El doctor oculista con gran parsimonia y delicadeza, en completo silencio, toma mis lentes, los limpia con esos paños especiales para limpiar lentes, me los entrega y me dice que me los ponga. – “¿Ahora ves bien?, tu medida no ha cambiado nada, tus lentes estaban sucios, por eso no veías bien”. Solo pude atinar a cagarme de risa. Pensé que era una broma, no podía creer que la causa de mi borrosa visión era la suciedad de mis lunas. Pero efectivamente cuando me probé los lentes limpios, veía perfecto. Salí de su consultorio algo conmovido, pensando que nunca más volvería allí. Hasta el día de hoy uso la misma media, solo que trato de limpiar mis lunas más seguido.

En esta sociedad los lentes suelen empañarse y ensuciarse con frecuencia, y muchas veces no nos damos cuenta y los dejamos así, impidiéndonos ver bien, ver más allá, y finalmente nos perdemos de un montón de cosas y de muchas oportunidades, y eso nos limita bastante. Nuestros lentes de vida no solo se ensucian con el dañino “smog social” sino que muchas veces nuestro entorno también contribuye. La distancia, cuando estamos mucho tiempo muy cerca a ciertas situaciones o personas, hace que se empañen nuestros lentes y nos impiden ver con claridad. La rutina o el aburrimiento juegan su papel también en este asunto. Si bien es cierto que muchas veces tenemos que recurrir al oculista para que nos cambie la medida o simplemente nos limpie las lunas, está en nuestras manos esa posibilidad, y es nuestro deber tener bien limpios nuestros lentes para poder ver con más claridad las cosas y así disfrutar de la vida.

Hay gente que no se entera que sus lentes están sucios (como me paso a mi hace algunos años) o peor aun que saben que los tienen sucios y así y todo deciden no limpiarlos (necios). Pero para los que hemos decidido limpiarnos los lentes con cierta frecuencia, he aquí algunos trapitos limpia lunas que suelo usar y que para que decir que me han servido bastante: Tomar distancia constantemente, emocional y cuando sea necesario físicamente también. Hacer cosas diferentes, que nunca hayas hecho, aunque no sean las cosas que normalmente te gusta hacer, hasta que no pruebes no vas a saber si algo te gusta o no. Escuchar otras opiniones, aunque se contradigan con las tuyas, algo bueno puede salir de allí. Conocer gente diferente a ti, mientras más diferente mejor, de otras culturas, con otro lenguaje, que se vista distinto a ti, que piense diferente, que hable diferente, en ellos podemos encontrar mucho de nosotros. Como dice Joaquín Sabina, que no te den la razón los espejos. Meterte a talleres diversos. Hacer algún deporte. Leer. Tocar música. Escuchar música de todo tipo, incluso la que no te gusta, puede ser que te empiece a gustar, o en el peor de los casos, reafirmaste que no te gusta. Mirar buen cine, y muy pero muy de vez en cuando algo de Hollywood. Ver las conferencias de TED. Viajar. Salir de la ciudad de cuando en cuando, aunque sea una tarde, aunque sea a un par de horas. Pensar un poquito.

Cada quien limpia sus lentes como mejor sabe, y si quieren compartirlo, acá pueden hacerlo.

5.5.10

Abelardo es un tipo normal

Abelardo es un tipo normal. Contador de profesión. Está comprometido con Marlene hace 6 meses pero aun no tienen fecha para la boda. Sus días transcurren rutinariamente desplazándose entre el trabajo y su casa. Por las noches sale a comer con amigos a los lugares más exclusivos de la capital. Esporádicamente va al cine a ver las películas más taquilleras de la cartelera. Le gusta el cine que le gusta a las masas, le divierte, le entretiene. A Marlene no le importa porque igual se queda dormida, pero ella prefiere el cine francés de los 40’s. Los domingos en la tarde se reúne religiosamente con otro grupo de amigos a timbear. Toman Coca-Cola y comen maní. Nada de drogas ni alcohol, aunque de vez en cuando se permite uno que otro habano. Las semanas de Abelardo no son muy distintas unas de las otras. Cambian en algo según el libro que esté leyendo, pero por lo general son bastante monótonas, aunque no siempre aburridas.

La semana pasada Abelardo recibió una llamada inesperada. Inmediatamente cogió las llaves de su carro del año y salió de su casa sin dar explicaciones. Recogió a Joaquín y enrumbaron a una zona comercial de Surco. Se estacionaron en la puerta de un concurrido centro comercial y esperaron. Pasó casi una hora hasta que lo vieron salir. Se bajaron del carro, se acercaron a él y le propinaron una paliza de aquellas, dejándolo casi inconsciente, tirado en la mitad de la vereda, a merced de los serenos. Regresaron rápidamente al carro y emprendieron la huida. Llegaron a un bar, se tomaron 2 cervezas, se abrazaron, se felicitaron, sonrieron y se fueron. Cada uno regreso a su casa satisfecho, sin remordimiento alguno. Seguros que lo que habían hecho era lo correcto. Además muy tranquilos que habían realizado un trabajo impecable y que jamás serian descubiertos. Vivian amparados en la impunidad. No existían culpas.

Aquel inmundo espécimen se merecía esa golpiza y más. Era un pobre ciudadano imperceptible escogido al azar. Su pecado: le gustaba disfrazarse de hobbit y salir a caminar por la Plaza de Armas. Para Joaquín esa actitud era simplemente inaceptable. Sentía la necesidad visceral de hacer justicia y acabar con las ganas del “hobbit” de expresarse libremente y divertirse. Necesitaba un socio, y no encontró mejor “parner” que su amigo Abelardo. Atrapado por la rutina y prácticamente sin darse cuenta, como si estuviera hipnotizado, este accedió al llamado de su amigo. Hasta ese momento no fue más q un acto de catarsis frente a la monotonía de una trayectoria socialmente impecable, que cumplía con todos los cánones y demandas que la sociedad limeña exige. Trabajo, familia, orden, holgura (o al menos aparentarla), estatus (si es Statu quo mucho mejor). Sin embargo no duraría mucho.

3 días después del acto catártico, Abelardo se encontraba con su novia Marlene en una pizzería miraflorina. Eran más o menos 10 para las 8 de la noche y ya se habían tomado media botella de vino chileno. 2 sujetos altos y robustos, de tez clara y ojos azules, se pararon en la puerta dirigiendo la mirada fijamente a la mesa de Abelardo. Hicieron contacto visual con él y se acercaron al acecho. Abelardo se paralizó. Escupió el pedazo de pizza florentina que estaba masticando y comenzó a sudar frio. Sus manos estaban melosas, sus ojos se desorbitados y su corazón literalmente dejó de latir. Él ya sabía a que venían tamaños manganzones, pero esa imagen no estaba dentro de sus planes. No sabía qué hacer primero. Si pararse y acompañar a sus verdugos, si darle alguna explicación veloz a Marlene (ella seguía comiendo tranquila su pizza provenzal sin imaginar lo que estaría por suceder en tan solo pocos segundos), o quedarse sentado y esperar que todo siga su proceso natural. Los manganzones se pararon junto a la silla de Abelardo y lo levantaron por los brazos. Marlene se percató de la escena y se puso a llorar, no entendía que pasaba. Se quedó paralizada viendo como se llevaban a su futuro esposo, cargado por los brazos. Antes de poder reaccionar alcanzó a ver como lo metían en un carro plateado, dentro del cual pudo divisar a Joaquín con un semblante bastante demacrado, casi lloroso.

Marlene se fue directo a su departamento, sin denunciar el hecho a las autoridades. A llegar encontró un sobre azul pegado a la puerta. Lo abrió desesperada pero estaba vacío. Con la mano temblorosa pudo introducir la llave en la cerradura para abrir la puerta. Cuando entró no esperaba encontrarse a Abelardo. Allí esta él, sentado en el sofá, con una vaso de agua de piña en la mano y una maleta a su costado reposando en el suelo. Sin mencionar palabra alguna, se paró del sofá, se despidió con la mirada y se marchó.

Marlene se quedó desconsolada sin poder comprender su desgracia. Nunca se casó. Nunca se volvieron a ver. Abelardo estuvo internado en un hospital para enfermos mentales por un tiempo y luego desapareció, nunca más se supo de él.

22.4.10

M3M0R14

“La ventaja de tener una mala memoria es que uno disfruta varias veces las mismas cosas buenas por primera vez” – Friedrich Nietzsce

No me acuerdo hace cuantos años, pero en alguna época de mi vida yo tenía una memoria tremenda. Ni que decir que me acordaba de todos los cumpleaños tanto de mi familia, como de mis amigos, siempre con su respectiva felicitación. Mi cabeza funcionaba constantemente recordando cifras, direcciones y miles de cosas más. Todo esto generaba en mi un estrés del cual no era consciente. El hecho de tener tantos datos que recordar hacia que mi cerebro este ocupado en constante funcionamiento. Por una parte tal vez eso era bueno, porque hacía que mi memoria este en plena forma y me ayudaba a pasar mis exámenes en el colegio sin necesidad de estudiar tanto. Yo era el típico estudiante flojo que me bastaba con escuchar las clases, tomar la menor cantidad de apuntes posibles (no me gustaba escribir) y q al final pasaba los exámenes mediocre pero dignamente. Esos tiempos han caducado, lo he olvidado todo. Hace algún tiempo, aunque no recuerdo exactamente cuánto, decidí restringir mi memoria. Me di cuenta de la fuerte carga y esfuerzo que significa acordarse de “todo” y fue así como eché a andar un sistemático plan de pérdida de memoria. Asumiendo a cabalidad las consecuencias sociales que puede causar el “olvido involuntario” de un cumpleaños, pero con plena conciencia de que esa decisión sería beneficiosa para mí. Después de largos años de denotados esfuerzos creo que he logrado mi objetivo. Ahora disfruto de una memoria laxa y soy más feliz. He aprendido a vivir con mi mala memoria, aunque selectivamente aun mantengo vivos ciertos recuerdos. El tema es que estos recuerdos los decido yo, y son en todo caso cosas que considero importantes, las cuales quiero acordarme, y no son necesariamente recuerdos que el estatus quo social te impone. Hoy disfruto de lo liberador de una mala memoria. Desde esta tribuna me sintonizo con el sufrimiento de los discos duros agobiados que no son capaces de auformatearse y viven subyugados al tremendo peso de gran cantidad de datos e información, que peor aún, no son propios, sino han sido impuestos por un tercero.

Nietzsce me abre una de las consecuencias más sublimes de la mala memoria. Y creo que allí está la clave, y es donde se justifica y cobra sentido la dicha de tener una memoria flojita. Es en realidad estar en un estado de infancia constante pero con la madurez que nos dan los años. ¿Han visto como los niños se emocionan y entretienen con las cosas más mínimas? Como una pelusa en el campo puede significar tanto para un pequeño. Y es que la primera vez siempre es la más impactante, porque es el descubrimiento. Y cuando uno es niño está en contacto constante con las primeras veces. Todo sucede por primera vez. Si la mala memoria se queda como mala memoria, es probable que nos volvamos estúpidos, pero si la convertimos en un descubrimiento constante, creo que podemos lograr muchas cosas. Entrar en ese estado no es fácil, y requiere mucho entrenamiento, pero estoy convencido (y me consta) que hay formas muy entretenidas de lograrlo. Palabra santa.

(La persistencia de la memoria - Salvador Dalí)