





Estas imágenes le pertenecen a Ibraheem Youseff, cualquier duda o consulta es con él. Espero esta mención sea suficiente para que Mufarech no me demande por plagio y difamación.
Iluso él, perdió la fuente de su poder sobrehumano, la peluca. Dalila un día la cambió por un cartón de cigarros, y así llego a nuestras manos, previa coima de ley. Yo (aka El Tunche) y mi hermano gemelo de distinta madre y padre (aka El Minotauro), contamos con la pelucadesansón, la cual nos adjudica el poder y derecho divino de criticar, joder y pastrulear a quemarropa. Tú! ven y hazte acreedor de alguna mecha de la peluca, poder infinito de opinar y divagar libremente. NO LO LEASSSSS






Estas imágenes le pertenecen a Ibraheem Youseff, cualquier duda o consulta es con él. Espero esta mención sea suficiente para que Mufarech no me demande por plagio y difamación.
One Night Stand from Jack Tew on Vimeo.
Hace poco la Selección Española de Futbol recibió el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes. El premio en si puede ser algo irrelevante y arbitrario pero las palabras del entrenador Vicente del Bosque al recibirlo me parecieron reveladoras. Estoy seguro que si Burga y sus secuaces escucharon ese discurso no le prestaron ni la más mínima atención (algo que deberían hacer aquellos interesados en llevar a una selección al mundial) y ni que decir de Farfán y de Manco que seguramente no entenderían ni la mitad de lo que dijo, seguro pensarán que el que hablaba era el Quijote. En realidad el problema de FPF no es el técnico, no son los jugadores y mucho menos los periodistas, el tema es que al verdadero responsable no le interesa un carajo desarrollar el deporte en Perú y mucho menos llegar al mundial, solo le interesa su cupo en la FIFA y punto.
Pero bueno, es un pequeño discurso que vale la pena escuchar, que si Markarian quisiera adoptarlo (o al menos tratar de imitarlo) le haría mucho bien a nuestro fulbol y que además son ideas universales que pueden ser adaptadas perfectamente a nuestra vida cotidiana.
Escuchad vasallos...

Hace una semana que terminó el sintonizado rescate de los mineros atrapados por más de dos meses en una mina chilena. Un hecho estrictamente privado se convirtió en un caso de interés no sólo nacional sino también mundial. No se trató de un atentado terrorista, o de un desastre natural, ni era una situación que amenazara la vida de otros pobladores de la zona o que pueda tener un mayor impacto en otros sectores del país. 24 horas de “primetime”, con transmisiones en vivo, minuto a minuto, vía internet, a través de las cadenas más importantes de noticias y con corresponsales de más de 30 países, todo eso para cubrir la “noticia” de 33 pobres (alguito de pena me dan) mineros, víctimas de un accidente de trabajo, cuyo prolongado tiempo en cautiverio subterráneo alimentó el morbo y por supuesto el rating (ayer un obrero se murió tras caer del 5to piso de una construcción, ¿se enteraron? claro, era uno solito, en el centro de lima, a 15 metros sobre el nivel del piso). Sería bueno que igual publicidad tengan los disidentes cubanos o chinos, privados de sus libertades probablemente por mucho más tiempo que dos meses, y sin temor a equivocarme en peores condiciones que hacinados a 700 m.b.n.m, y peor aún no debido a un hecho fortuito sino tan solo por pensar diferente. O tal vez todas las mujeres que viven oprimidas por los regímenes islámicos y que se encuentran igualmente enterradas debajo de su delgada Burka. Ni que hablar de los esclavos (hombres, niños y mujeres) chinos, taiwaneses o vietnamitas, que ahorita mismo deben estar fabricando tus próximas zapatillas o tu próxima computadora. Ya que estamos, aquisito en Carabayllo hay unos niños picapedreros tragando hollín todos los días. Pero bueno, no tiene caso hablar de ellos porque no son mediáticos, y su “rescate” costaría muchísimo más que lo que costó el rescate de los mineros y no traería ninguno de los beneficios que trajo (y seguirá trayendo). Y no me refiero a los beneficios obtenidos por las cadenas de noticias, ni a los beneficios que supuestamente recibirán los mineros (que les aproveche sus regalías por películas, libros, entrevistas, álbumes de figuritas, etc.), sino me refiero al beneficio político que muy bien supo manejar (y seguro sabrá capitalizar también) el gobierno de Piñera.Para el gobierno chileno, este episodio le puede traer más réditos de los que pudiera imaginar, y es que demostrar que se es capaz de asegurar la vida de sus ciudadanos, cueste lo que cueste, perseverando y movilizando tantos recursos (ojo que la NASA estuvo metida en esto) por 33 patitas, demuestra realmente de que esta hecho un gobierno y finalmente para lo que sirve. El valor que tiene transmitir a toda la población la sensación de seguridad es muy grande. El mensaje es: “Mira lo que hicimos por estos mineros, también lo haremos por ti si fuera el caso”. Ese es el rol del estado finalmente, brindar seguridad (tanto tangible como la percepción o aun mejor el convencimiento) a sus ciudadanos, y más que policías cuidando las calles y militares cuidando las fronteras, saber que tu gobierno responde por ti, te respalda y se preocupa es realmente importante. Allí es donde ves plasmados tus impuestos y confías en el gobierno, estas tranquilo que si algo malo te pasa (desastre natural, secuestro, injusticia, etc.) allí va a estar tu estado para ayudarte y respaldarte. Un estado que te debiera brindar la educación que tus hijos se merecen, un sistema de salud integral de calidad sin importar tu condición social o económica, un sistema de justicia que defenderá y protegerá al que tenga la razón. Así es como se forman los pilares fuertes y durables para construir todo lo que se quiera construir. El famoso “desarrollo” debe ser una consecuencia, y sea realmente sostenible y no se derrumbe con el soplido de un grupete de agitados agitadores. Quizá es mucho pedir y siga siendo muy idealista, pero esos son realimente los pilares que se construyen para tener una gran nación. Con eso la gente se sentirá parte de esa gran nación y por más absurdo que suene no botarían basura a las calles, porque sentirían que son realmente suyas, no le sacarían la vuelta a la Sunat (bueno acá siempre habrán pendejeretes pero es la idea) porque no se sentirían engañados por su gobierno y con gusto ayudarán a construir su propio país con sus impuestos sintiéndose parte de todo el engranaje.
Pero en el Perú solo tenemos cifras, porcentajes de crecimiento, milagros nacionales, PBI, baja inflación, atractivo de inversión, standard & poor´s, y de que chucha me sirve todo eso, si el propio presidente me mete un lapazo. El jefe de la justicia me dice que no puedo confiar en ella y que mejor me las arregle yo solo (definitivamente conoce muy bien su chingana y sabe que entrar a litigar en el Perú no sirve de nada porque te van a pasear años con tu juicio para que finalmente lo gane el de la billetera más gorda). Los policías en vez de cuidar las calles y proteger al ciudadano están hablando por celular, emborrachándose en las comisarias, acechando a los conductores cobrando coimas, robando bancos, o matando a “supuestos” ladrones de bancos. La ONPE no es capaz de contar votos eficientemente y pone en seria duda el sistema democrático. ¿Alguien sabe como sigue el sur después del terremoto? A no, eso ya pasó hace 3 años, ya fue, a quien le importa, y al estado menos. Incapaces de asegurarme un desplazamiento eficiente por las ciudades y por el país entero. A todos los presidentes les encanta hacer carretera y mas bien inaugurar carreteras, pero todavía seguimos en la época de la carreta con autopistas de un solo sentido, donde te tienes que chupar al camión que va delante de ti a 20 por hora sin poder adelantar porque de bajada viene un loquito en neutro o un Ormeño. Eso si tienes suerte que un interprovincial somnoliento o sin frenos no te saque del camino mandándote al primer rio que se te cruce por delante. Y nuestra realidad puede seguir por páginas de páginas. El peruano no vale ni mierda. Esa sensación constante de desamparo en la que vivimos se ve reflejada con nuestras acciones como sociedad. Después nos quejamos que pobre voluntario le grite corrupto al presidente en su cara. Los peruanos somos ciudadanos desprotegidos, que debemos aplicar la ley de la selva para poder levantar un poquito la cara y que se nos pueda ver la punta se la nariz en medio de un ambiente en putrefacción.
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| Mostrando su verdadera identidad |
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| No se dejen engañar... es maligna |
Parpadeo compulsivamente, no vaya a ser el inicio de una migraña. Vuelvo a enfocar. Nada cambia. La luz sigue allí a lo lejos. Como buen Homo sapiens me digo –calmate, que no eres tan solo un primate- pero no logro desencantarme de lo que observo. Ahora la luz parece algo más brillante. Ya no es rojiza, se ve azul. Entre los algodones grises del cielo esta travieza luz-antes roja, ahora azul- me inquieta. Se mueve en espiral por unos segundos y bruscamente cambia de rumbo. La veo acercarse, o al menos eso parece. Noto mi boca abierta y la cierro. En boca cerrada no entran moscas pienso.¿ ¡Pero que coño es eso!?
Hace 2 días jugué por primera vez en un Play Station 3. El juego elegido: Fifa Soccer 11. El referente más cercano que tenía de un juego de futbol de consola era el “Goal” de Nintendo. En ese juego tenias las flechas para desplazarte por el campo (adelante, atrás, derecha, izquierda) y 2 botones para patear la pelota o pasarla a otro jugador. Mi cerebro estaba calibrado con esos comandos. 4 flechas y 2 botones operados por mis 2 pulgares. Pero ahora la cosa es diferente. Me encuentro con un control “ergonómico” como si fuera el timón de una nave. En vez de flechas hay una especia de joystick para el pulgar izquierdo, 4 botones para el pulgar derecho, y por si fuera poco 4 botones más para ser operados por sendos pulgares. Toda esta información entró a mi cerebro como un rayo, y a mi 286 le tomó un tiempo procesarla. Mi primo, que es nativo, trataba de explicarme pausadamente para que servía cada botón, y yo hacía un gran esfuerzo para retener toda esa información, era casi como estar sentado dando un examen de ingreso a la universidad. Si a esto le sumamos que ya estaba bastante sorprendido por los alucinantes gráficos del juego que parecían casi como estar viendo un partido de futbol en televisión. La cantidad de opciones que te ofrece el juego es impresionante, los distintos equipos con sus jugadores reales, la formación del equipo, tácticas, cambios, camisetas, árbitros, los diversos estadios donde puedes jugar (los cuales son fieles a la realidad), poder escoger la pelota (desde la primera de cuero hasta la Jabulani), las camisetas (la principal más las de reserva), los comentaristas (inglés, castellano, francés), y un sinfín más de opciones, que para cuando íbamos a empezar a jugar ya me había olvidado para que servía cada botón. Con un poco de vergüenza tuve que convencer a mi primo para que me vuelva a explicar todo desde el principio. Con círculo la pasas y con cuadrado pateas, me decía. Yo flipaba. Ya le agarraré el truco jugando, pensaba yo. Así que comenzamos la “pichanga”. Obviamente yo jugaba con el Barza y todos sus titulares. Con un dedo trataba de mover a los jugadores y con el circulo trataba de circular la pelota (valga la redundancia). Al principio era muy difícil pero poco a poco fui agarrando ritmo. Mientras trataba de jugar me iba acordando de todas las indicaciones que mi primo me había repetido ya varias veces. El problema era que me acordaba de una y se me olvidaba otra, entonces apretaba un botón y soltaba otro botón haciendo un enredo total. Me sentía mismo el chavo del ocho aprendiendo a tocar guitarra con el profesor Jirafales. Después de un buen rato y algunos partidos a cuestas me doy con la sorpresa de que el control no tenía cable, era inalámbrico. Yo he estado acostumbrado toda mi vida a que el control este unido a la consola con un cable, y este era parte del movimiento que uno realizaba, pero en este caso todo era diferente, sin embargo mis movimientos eran como si tuviera cable. Algo así como el síndrome del miembro fantasma que sufren las personas amputadas, yo sufría el síndrome del cable fantasma, sentía que estaba allí pero en realidad no lo estaba. Otra cosa más a la que acostumbrarme. Ya mejor ni hablo de quela consola tiene Wi-Fi para conectarse con jugadores en otras partes del mundo (dentro de su propio social network) y así poder jugar partidos en línea con tus amigos sin necesidad de estar en la misma habitación. Todo esto fue realmente una experiencia digna de análisis de cualquier curso universitario de psicología en las nuevas tecnologías o algo por el estilo. Yo que nací con el Atari jugando Pong (el primer videojuego), quemándome las pestañas con Pacman, Don King Kong y Frogger. Usando un joystick con 1 puto botón. Luego crecí con un Nintendo que hasta el día de hoy conservo en perfectas condiciones. Cada vez que puedo o que la ocasión lo amerita, rememoro mi infancia echando unas pantallas de cualquier Mario (Dr. Mario es mi favorito), Tetriz, Zelda o Duck Hunt. Todo esto bastante obsoleto a lado de este vendito PS3 y su FIfa 2011, aunque la onda vintage del Nintendo y los recuerdos del pasado hacen que todavía sea vigente. De hecho pienso seguir practicando con el PS3 para lograr incorporar a mi cerebro los nuevos comandos y así no quedarme desactualizado como Enrique el antiguo. No sé si llegue a ser tan bueno como lo fui alguna vez en Dr. Mario o Pacman, pero si espero aunque sea poder llegar incorporar mecánicamente todos los nuevos comandos hasta que no tenga que pensar más y mi juego fluya alegremente. Lo que si tengo claro es que entre todas las vidas yo escojo la del pirata cojo, con pata de palo, con parche en el ojo y con cara de malo. Larga vida al Atari!