Iluso él, perdió la fuente de su poder sobrehumano, la peluca. Dalila un día la cambió por un cartón de cigarros, y así llego a nuestras manos, previa coima de ley. Yo (aka El Tunche) y mi hermano gemelo de distinta madre y padre (aka El Minotauro), contamos con la pelucadesansón, la cual nos adjudica el poder y derecho divino de criticar, joder y pastrulear a quemarropa. Tú! ven y hazte acreedor de alguna mecha de la peluca, poder infinito de opinar y divagar libremente. NO LO LEASSSSS

27.3.09

Pero mira que simple

Cuantas veces mi engreída y caprichosa memoria me ha jugado malas pasadas. Es como una quinceañera berrinchosa, hace lo que quiere, cuando quiere y donde quiere, y muchos de esos momentos en los que decide actuar pueden ser irónicamente los menos adecuados.

No pienso escribir de como considero que tengo una capacidad bastante desarrollada de captar información rápidamente y de como poseo la aun mas desarrollada aptitud de desechar dicha información como si fuera el vortex que se forma al sacar la tapa de la tina. Tampoco escribiré de la metafísica y escalofriante constelación de información inútil que logro retener y recordar ya que al parecer mi quinceañera berrinchosa ( memoria) constantemente se encuentra aquejada del Síndrome Premenstrual. La certeza que tengo de llegar por lo menos a la final del campeonato sudamericano (diria mundial pero no quiero sonar soberbio) de datos inútiles y anecdóticos (patético sería un sinónimo más tolerable) me consagra. Aquí la biblia de dicha pseudociencia (el estudio de conocimiento inútil).

En fin, ya estoy acostumbrado, y todo esto tan solo para poner (una vez más) una excusa de lo que viene a continuación.
Hace años, conversando con algún personaje de los que acostumbro conocer (97% de seguridad que fue un paciente, 3% de inseguridad que fue un paciente) me contó una cortita historia, de esas con moraleja, que normalmente me disgustan por lo obvias y sobre todo por los cliches y facilismos a las que recurren. Esta no se escapa (es hasta cierto punto obvia, cargada de cliches y facilismos) pero me gustó, tal vez en su simpleza radica el encanto. Bueno aquí va algo así como una adaptación personal porque mi quinceañera berrinchosa otra vez despertó.

Era un exitoso empresario de una gran ciudad, adicto al trabajo que vivía en un estado de protofelicidad. Tras unos meses de muchos estrés decide salir de la ciudad acompañado de su hijo para un viaje de pesca a un lago cercano.
Se equipan con las cañas de pescar último modelo, las mejores carnadas y la vestimenta precisa para la ocasión.
Tras unas horas de autopista llegan a un gran lago en las afueras de la ciudad, rodeado de vegetación y una que otra rústica casita.
Se ubican en la orilla del lago, acomodan la carnada en sus anzuelos, rebolean el cordel y al agua. Pasan unos minutos y aparece un hombre, de apariencia relajada, vestido con ropas bastante trajinadas ya. Se entabla una conversión cordial entre los hombres.
-¿Como le va?- dijo el empresario.
-Muy bien gracias- respondió.
-¿Vive aquí?- pregunto interesado el turista.
-Así es. Vivo aquí en esa casita de allá- respondió señalando una de las rusticas viviendas cercanas a la orilla.
Tras una breve conversión el hombre local comenta como el vive con su esposa e hijos en el campo hace muchos años y que se alimentan de lo que pesca a diario en el lago. Sin preocupaciones, sin presiones, sin lujos y sin conocer la palabra estrés.
Estuvieron una hora pescando, el turista y su hijo habían logrado sacar un par de peces minúsculos mientras que el hombre local iba ya por la docena de respetables espécimenes.
-Bueno me retiro, ya tengo suficiente pescado para toda la semana. Mucho gusto y que tengan suerte- se despidió. Pero antes de terminar de hablar el turista interrumpe -He notado la habilidad que tiene usted en estos menesteres. ¿No ha pensado en hacer un pequeño negocio con la pesca?
-¿A que se refiere?- pregunto el pescador. - Bueno, tal vez podría pescar un poco mas de peces y vender lo que le sobre. Así puede poco a poco ir juntando dinero y porque no, más adelante, podría hasta contratar a más personas para que trabajen para usted pescando, cosa que le daría aun más dinero y eventualmente hasta podría comprarse una barca para pescar en zonas más profundas, donde hay peces más grandes. Si le va bien con el tiempo podría comprar más embarcaciones y pescar en el océano inclusive, dejar la pesca artesanal, abrir una fábrica para procesar el pescado, conservas, enlatados y hasta harina de pescado. Obviamente todo esto le tomaría varios años, pero según mi experiencia en el mundo de los negocios veo que usted tiene un potencial increíble para hacer mucho dinero en este campo poco explotado por esta zona. ¿Qué le parece? ¿No le anima la idea?

El hombresito local permanecía parado con una mirada perdida, como la de un niño de 8 años en una clase de mecánica cuántica. Se tomó unos segundos, y con mucha extrañeza pregunto: ¿Y yo para que querría hacer todo eso?
El turista soltó instantáneamente una carcajada entre burlona e incrédula y con la sonrisa aun en el rostro que le pintaba una máscara de superioridad le respondió - ¿Como que para que querría usted hacer todo eso?! Para que después de unos años pueda venir a pescar tranquilamente con su hijo el fin de semana como lo hago yo!




13 comentarios:

The Sap Experience dijo...

Anekdote zur Senkung der Arbeitsmoral (Anéctoda para hundir la moral laboral) de Heinrich Böll, esa es la historia que te contaron, y que tu caprichosa quinceañera se acordó bastante bien.

http://habitantedemal.blogspot.com/2009/01/ancdota-para-hundir-la-moral-de-trabajo.html

El Tunche dijo...

Obrigado TSE, era recién veré que tanto se ajusta mi versión a la original.
Ojo que en la mención al campeonato sudamericano puse que llegaría a la final... hace unas semanas hubiera escrito que campeonaba de hecho (no soy fan de los ¨de hechos¨.

Denise dijo...

Que linda historia Tunchecito, siempre haciendo pensar a la gente.
Me encanto el post!
besos

Sebastian dijo...

La quinceañera berrinchosa haha, que bacan la historia , buenazo el post man.

triana dijo...

Muy bueno el post Tunchecito. Como dicen: todo depende del cristal con que se mire....

Me pasa que cuando me topo con algún representante de esa 'casta' de trabajólicos perdidos y confesos, que trabajan si es posible desde el hospital donde están internados sea por estrés o un largo etcétera, que me pongo a pensar si se justifica tanto desgaste mental y físico por un supuesto bienestar económico; no es difícil imaginar que sólo servirá para una vez jubilados, tratar el sinnúmero de enfermedades crónicas adquiridas por un ritmo desaforado de trabajo.

Salute, pelucas

·M· dijo...

Tunche!

Qué buena historia. Los seres humanos llevamos la ironía en nuestra sangre y ni lo notamos.

(Me "mató" ver el video de Muchacha Ojos De Papel... ésa canción me hace llorar como bebé! hace meses no la escuchaba por eso...)

Un abrazo gigante y "enlagrimado"...

Moss dijo...

Quiero llorar, nunca más apropiado... Soy una workoholic, prueba de ello es q estoy sola en la oficina y debí haberme retirado hace 2 hrs. 33 min.

Ya me voy...

Bss y buen finde!

triana dijo...

Mossita, no llores. Voy a decir que lo que escribí fue pensando exclusivamente en uno de mis hermanos que a pesar de una recomendación médica no cambia de actitud. Pero como digo una cosa diga la otra (gracias Chimoltrufia), que a veces necesitamos una zamaqueada para rectificar. Me pasó por ejemplo cuando fuí donde mi peluquera (era la segunda vez que iba), la cosa es que al despedirnos me dice: porqué se viste como una persona mayor?, está representando más años de los que tiene (serían 100 más o menos, no?. No, no son tantos).... Bueno, me sorprendió muchísimo ésa observación, nadie de buenas a primeras dice cosas como esas, siendo que no teníamos mucha confianza. Pero sirvió para hacer una revisión de algunos aspectos, y como que ya estaba resignada a llevar los años que tengo. Entonces, me sometí a un auto extreme makeover y veo que estoy ganando mucho con el cambio, principalmente de confianza y autoestima. Ahora, respecto al tema planteado por el Tunche, pienso que los momentos que verdaderamente atesoraremos serán aquellos pasados en compañía de quienes queremos. No se me ocurre pensar que en las postrimerías de la vida (por ejemplo), uno diga: ay, que bello lo pasé junto a mi lap top y mi black berry.... Entonces, ok, eres un apasionado de tu trabajo, pero apasiónate también por el tiempo que te dedicas a ti mismo, los tuyos, tu recreación etc.

Un saludo a la peluca

Luciano dijo...

Me hueveaste con el cuadro... q tiene q ver?! jajaja...

El Tunche dijo...

Apareciste!!!
Estuve viendo los obituarios a ver si te encontraba jajaja.

El cuadro... Es de Gauguin, que nació un jueves, yo nací un viernes que es casi jueves (ahí la primera coincidencia). Hay un perro y yo tengo una gata, que es casi un perro (2°). El pescador de la historia me causó impresión, y el cuadro es de del impresionimso francés... Necesito decir más??? el cosmos confabuló para que este cuadro esté en el post.

Anónimo dijo...

El Tunche si no gana, empata ;)

GaBo* dijo...

Ya lo había oido... Pero fuera de todo, para mi la vida ideal, es la del señor Rústico... Vive bien, come rico y 0 stress!

Que mas!?

Luciano dijo...

O sea, no tiene na q ver jajaja :P