Tal vez, querido amigo/a de este humilde y mal escrito blog, le invada una sensación de vacilación sobre lo que recién termino de leer en el párrafo previo. Pensará, si será algún cuento que pretendo contar. O si tal vez, el corcel elegante es la representación de mi a veces, atocinado autoestima, en el inicio de alguna reflexión intrascendente como las que suelo montar. Pero debo confesar, que me auno a la incertidumbre de todos ustedes.No tengo la menor idea de cual era el fin de este párrafo escrito por mi en mi decimoquinto Agosto.
Estuve rebuscando en mi maquina del tiempo, llena de polvo, arañas, cartas de amor adolescente, fotos en las cuales no reconozco a varios protagonistas (en algunas inclusive siendo yo), casettes de bandas que tuvieron el mismo destino que los dinosaurios, papeles con garabatos, y alguno que otro cuadernillo escolar con fórmulas y escritos. Y allí es donde me topé con esta pagina de algún cuaderno espiral Minerva rayado, que para que no me queden dudas de mi autoría, se encontraba subtitulado con mi nombre en el extremo superior derecho del rectángulo.
Empiezo con las suposiciones; Supongo que habrá sido algún encargo de cierto profesor de literatura. Pero no existe ni un ápice de recuerdo sobre ello en mi cerebro. No recuerdo haber escrito o leído nunca algo que evidentemente escribí (en el texto había alguno que otro error ortográfico que me tome el atrevimiento de corregir).
Y este episodio totalmente vacuo para usted, inició en mi espaciosa cabeza (por el gran volumen que tiene) un cuestionamiento por demás interesante.
¿De cuantas cosas, personas, objetos, canciones, libros, películas, imágenes, momentos y sensaciones, nos olvidamos y olvidaremos en el transcurso de nuestras, relativamente, prolongadas vidas?
Y todo a raíz que me encontré este párrafo escrito por mi hace muchos años, que me gustó mucho leerlo, pero que había sido deshechado por mi memoria.
Da miedo tan solo pensar en que algo que posiblemente sea importante en tu vida hoy, no solo lo deje de ser mañana, sino que ni siquiera se guardará un espacio en tu ser, para rendir homenaje a ese algo que tuvo tal importancia.
La memoria sin duda esta subyugada a un poder jerárquico más poderoso y calculador. Y ese es el inconsciente. Esos famosos autoreproches que aparecen en miles de situaciones, achacándole a nuestra propia memoria lo frágil y caprichosa que se pone por momentos, son vanos. Es como reclamarle al hombresillo que cobra el peaje en la carretera, por los precios elevados del mismo. El que debe rendir cuentas finalmente, debería ser el inconsciente.
Pero como es sabido por todos, este personaje permanece oculto, en la sombra, como un titiritero macabro que ideó la forma para que el títere no lo note, y es mas, para que el títere se jacte de su autonomía como virtud principal.
Entonces, aparece esta paradoja que si se analiza es bastante siniestra; ¿Cuando uno deja de recordar (decir olvidar es feo ¿no?) algo/alguien/etc que uno consideró muy importante en ese momento, es porque realmente nunca fue importante? Entonces, ¿Ese momento se traduce como un autoengaño?
La respuesta de impulso sería que si. Que si no te lo que acuerdas es que no fue tan importante. Ya que siguiendo la linea de mando; tu inconsciente sabe realmente que no valdrá la pena recordar ello por lo que impide la captación de la información a la memoria de largo plazo.
Pero para ser honesto, yo no creo que nuestro inconsciente sea tan sabio. Cuantas veces nos traicionó, revelando problemas supuestamente superados, o limitándonos en nuestras acciones.
¿Como categoriza nuestro inconsciente lo que vale la pena guardar de lo que es solo Spam?
Obviamente no pretendo brindar respuestas a todo esto ni mucho menos, lo intrincado del tema excede tremendamente mi conocimiento del asunto, pero fiel a mi estilo (no está prohibido desvariar en el papel), arriesgo y suelto, y eso es lo que suelo hacer aquí.
¿Quién nombró juez a este oscuro titiritero que alojamos? ¿Quién es él para decidir que uno vive una fantasía cuando en realidad valora y desearía recordar ciertas situaciones? Siguiendo esta dirección de pensamiento, hago un cálculo totalmente carente de sustento objetivo; aproximadamente el 80% de circunstancias que consideramos valiosas en momentos de nuestras vidas, realmente no lo son.
Vivimos una fantasía, una vez más, producida, escrita y dirigida, por el mayor manipulador que existe en la tierra... nuestro propio inconsciente.
Personalmente, me niego a seguir siendo una tonta marioneta con infulas de grandiosa autonomía. A partir de hoy, mi inconsciente queda oficialmente EXPULSADO, VETADO, SEPARADO Y DESHECHADO.
Se agradecerá la gentil colaboración,
Gracias.




11 pelucas han hablado:
Oye que bonito el parrafo que escribiste a los 15.
Y si, me parece que tu analisis arroja resultados escalofriantes haha, uno cree muchas cosas que termiann siendo fantasias. Pero de eso tambien se trata la vida pues no.
Lindo post.
Si encuentro la forma de suprimir el inconsciente, te lo hare saber ;)
Tunche!
No sé si ya lo leiste... El Nuevo Mapa del Cerebro de Rita Carter.
Si bien yo creo que en ése tema estamos todavia en la era de piedra, el libro me ha parecido muy bueno, ayuda a responder muchos cosas por el estilo.
Me uno a Denise muy bonito y especialmente épico EL párrafo.
Saludos!
Me has hecho acordar a un poema de Neruda, pero no me acuerdo el nombre!
La memoria es caprichosa pues... hehe
un abrazo a todos
Hasta de pibe eras un idolo querido.
He vuelto cagada de frio, pero he vuelto.
Tunche, seguis en mis sueños ;)
quien es el artista de ese dibujo que complementa tu FANTASTICO escrito?
Lo real siepre tiende a camuflarse y esconderse para dificultarnos definir lo que existe de lo que no. Siendo este concepto tan relativo (la realidad) es complicado ser absolutista y concluir lo que tu concluyes (suspicasmente).
Yo se que a eso no iba tu lindo post pero me apasiona el tema.
Tu ejercicio en esto que escribiste es genial, lleno de audacia, analisis y candor. Tienes un cerebro privilegiado querido amigo.
Muchos cariños, y sigue con estos hermosos ejercicios de introspeccion , que me resultan apasionantes.
:)
M. no lo he leido, pero si tu lo recomiendas, lo leeré.
Bienvenida de vuelta Mariana... pero ya no tartamudeo.
Anonimo1 : El artista es una niñita de 6 años, que tambien ya se aprendió bien la tabla del 5 hasta el 10. Una genia.
Anonimo2: Gracias!
LINDO
A veces uno no recuerda algo que fue muy importante en su vida (doloros tal vez) para protegerse...
Lindo tu post Salito
Que hermoso y sabio lo que escribes. A tu corta edad tienes un talento superior.
Toty
Publicar un comentario en la entrada